When Amazing Happens

Son los Estados Unidos de América un país peculiar, les gusta el cine, las historias de superación y, por encima de todo, entregan toda su alma a las hazañas deportivas, esas que muy de vez en cuando sacan a la luz a deportistas de otro mundo que, mediante el don con el que han nacido, hacen cosas que el resto de los mortales no pueden ni soñar.

En estas estábamos hace 10 días, viviendo la re-edición de la Final de la NBA de 2015, entre los dos mejores equipos de la NBA y que, si el mercado de fichajes no lo impide, seguirán disputándose el trofeo Larry O’Bryen durante unos cuantos años mas. Muchas diferencias había entre los dos contendientes, los Warriors llegaban de hacer la mejor temporada de la historia (73-9) después de haber dominado sin piedad durante todo el año, pero con el susto en el cuerpo después de haber sufrido mas de lo necesario en la final de su Conferencia. Por otro lado, los Cavaliers llegaban con un récord bastante mas discreto pero con una trayectoria mucho mas sólida en las eliminatorias por el título, pero el guión se repitió o, mejor dicho, estuvo a punto de repetirse.

Tal es así que llegamos a la madrugada del pasado 11 de Junio con los Cavs contra las cuerdas y Golden State acariciando un “Back 2 Back” que nadie en ese momento pensó que se les escaparía, 3-1, quinto partido en casa y las sensaciones de que, aun con sus estrellas a medio gas (18.5 puntos curry y 20.4 Thompson) esto  no lo podías perder, nadie excepto LeBron James.

Es James un jugador de otra galaxia, probablemente uno de los 5 mejores (sí, 5) que jamás hayan jugado a este deporte, un atleta tremendo que, a parte de ese talento que les es otorgado solo a unos pocos, tiene un gen competitivo y una voracidad ganadora que le hace sacar fuerzas de flaqueza donde muchos otros  hubiesen tirado la toalla, ya lo vimos el año pasado donde poco pudo hacer ante la falta de acompañamiento del que disponía en una final que se torció muy pronto, privándonos de la que podría haber sido la mejor serie por el título de la historia del deporte de la canasta. El Rey, lejos de bajar los brazos, en uno de los mayores esfuerzos que he visto en mi vida se levantó para guiar a los suyos a la tierra prometida a través del peor de los viacrucis, con todo en contra, que si nadie ha remontado un 3-1 en Finales en la historia, que si desde el 78 nadie gana un séptimo en una final de la NBA fuera de casa y el mas difícil todavía, el infligir a los hasta el momento campeones 3 derrotas consecutivas por primera vez en 2 años.

La NBA tiene estas cosas, poco a poco, paso a paso, golpe a golpe, asalto a asalto los Cavs fueron sintiéndose mas cómodos bailando al filo de la navaja, con una victoria en el quinto partido devolvieron la serie a su casa para empatar a 3 una serie con 2 actuaciones memorables del genio de Akron, quinto jugador en la historia de la NBA que anota mas de 40 puntos en dos noches consecutivas en las Finales.

Llegaban los Cavs a Oakland impulsados por la fuerza de un titan que lleva el número 23 a la espalda, dispuestos a hacer historia y arrebatar un título que todos pusimos en las manos de los de la Bahía 10 días antes. El partido fue soberbio, todo lo que se espera de un séptimo partido en unas series por el título, no fue muy prolífico en anotación (mas de 3 minutos se pegaron sin anotar ninguno de los equipos en el último cuarto), fue un intercambio de golpes en el que el que menos dudase acabaría quedando en pie. La NBA y el mundo del baloncesto gravitaban en torno a estos 2 satélites que nos han dado la alegría de coincidir en el tiempo en su máximo esplendor, uno que llegó a la cima para quedarse y otro que lleva en lo mas alto 7 años y ha sido olvidado dada la irrupción del número 30 de los Warriors. Al final sólo podía quedar uno, y ese fue LeBron.

No voy a entrar en detalle resumiendo el partido porque para eso hay muchos vídeos que pueden explicarlo mejor que yo, pero puedo hablar de sensaciones, de la sensación de que podía ser posible, de que “por qué no?”, unos Cavs sin nada que perder ganaron a unos Warriors que, por demorar demasiado el alirón, acabaron compuestos y sin novia en una final que sirvió sobretodo para engrandecer aun mas la leyenda de un jugador de época, remontando un 3-1 contra los “niños bonitos” de la NBA, en su casa y con una actuación superlativa, eso es baloncesto, eso es LeBron James, enhorabuena Su Majestad.

Esto ha sido todo lo que ha dado una temporada que por una cosa o por otra pasará a la historia, probablemente el mejor curso baloncestístico de los últimos 15 años, y desde NBA4US hemos estado encantados de poder contároslo. Saludos.

P.D: Los que me conocen bien saben que no soy fan de LeBron ni de los Cavs, pero siempre pienso que hay que rendirse a la excelencia.

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Amante y ex-jugador de este deporte, siguiendo desde hace más de 10 años la actualidad de la NBA, intentará atraer a nuevos seguidores a esta Liga y enganchar aún más a los que ya lo son.

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