DEREK FISHER, EL REFLEXIVO

En un equipo de baloncesto tiene que haber de todo. Si necesarios son los artistas de la canasta, esos que te meten 30 puntos todas las noches y aparecen en los highlights de cada semana o copan las portadas de las revistas especializadas, también hace falta gente anónima que ayude al equipo a lograr sus objetivos. Ese hombre de club que se deje la piel en la pista, que aporte todas las noches sin necesidad de destacar en ningún apartado estadístico, que haga piña en el vestuario, que dé la cara cuando las cosas no van bien. Y si encima es capaz, de vez en cuando, de solucionarte un partido en los segundos finales ten por seguro que es muy posible que ese hombre quede en la memoria de los aficionados y, por qué no, algún día lo veamos en el Hall of Fame. Ese es el caso de Derek Fisher.

No frecuentan la NBA tipos tan serios y responsables para con su profesión como Derek Fisher. A lo largo de sus 17 años como jugador en activo es innegable su dedicación absoluta y abnegada por la NBA, tanto en la cancha como en los despachos. El que ha sido Presidente del Sindicato de Jugadores de la NBA durante 7 años (2006-2013) ha anunciado que se retirará tras la finalización de esta temporada, por lo que desde nba4us.com nos ha parecido un momento ideal para rendirle tributo.

Este base de 1,85m procedente de la Universidad de Arkansas (UALR), donde se convirtió en uno de los máximos anotadores de la historia de la UALR con 1393 puntos, fue elegido por los Lakers en el puesto nº24 de la primera ronda del draft del 96 (cosecha de la que forman parte nombres como Kobe Bryant, Marcus Camby, Ray Allen, Antoine Walker, Allen Iverson, Jermaine O’Neal, Stephen Marbury, Steve Nash).

Sin tener mucho talento pero sirviéndose de su físico y de su capacidad de trabajo y sacrificio y dando muestras de su magnífica capacidad de resolución en el clutch time, Fisher se ha labrado una carrera en la NBA coronada por 5 anillos y más de una canasta decisiva que ha quedado en la retina de los amantes de este deporte. Tras no gozar de muchos minutos en sus primeros años en Los Ángeles, ensombrecido por gente como Nick Van Exel, Derek Harper o Ron Harper, pasa a ser parte esencial del engranaje que logra el three-peat de 2000-2002 para los Lakers, aumentando sus prestaciones sobre todo en tiempo de playoffs.

Continuó en Los Ángeles hasta 2004, año en el que Lakers pierden la final contra Detroit pero Fisher vive uno de esos momentos de gloria con el que todo el que empieza a practicar un deporte sueña alguna vez. Ser el protagonista de un momento decisivo para tu equipo, tener la oportunidad de acaparar los flashes con una jugada tuya, meter la canasta decisiva. Eso es lo que vivió el bautizado por Andrés Montes como “El Reflexivo” en la noche de un quinto partido de semifinales de conferencia contra los San Antonio Spurs de Duncan y compañía. A falta de 0,4 segundos para el final del partido y tras una canasta imposible de TD que ponía por delante a los Spurs y casi les aseguraba la victoria, el Maestro Zen (Phil Jackson) pide un tiempo muerto y Fisher logra lo imposible. Tras saque de banda y un movimiento de despiste de Kobe, el Presidente del Sindicato recibe la bola y encesta el lanzamiento. ¡Win, win, win! Los Lakers ganan el partido y Derek Fisher empieza a labrar su leyenda de jugador decisivo en el clutch time.

Tras marcharse de Lakers recala en Golden State Warriors, por el que pasó sin pena ni gloria. En 2006 ficha por los Utah Jazz donde vive uno de los peores momentos de su vida pero en el que también deja muestras de su toque mágico en los minutos finales de partido y, sobre todo, de su profesionalidad y compromiso. En plenos playoffs de la temporada 2006/2007 Fisher recibe la noticia de que su hija de un año tiene cáncer ocular. Tras apartarse del equipo una semana para operar a su hija en Nueva York, la misma noche de la operación el base de Arkansas viaja desde la Gran Manzana hasta Salt Lake City para disputar el segundo partido de las semifinales de conferencia ante precisamente su ex-equipo Golden State Warriors. Saltó a la pista tras llegar al pabellón con el partido ya empezado. La gente enloqueció con su entrada sin calentamiento previo en los últimos minutos del tercer cuarto. Ya en la prórroga volvió a decidir un encuentro con un triple decisivo que le dio la victoria a Utah. Aquel base pequeñín y fibroso que llegó de tapadillo a la NBA ya era Don Derek Fisher.

Los problemas con la enfermedad y el tratamiento de su hija hicieron que decidiera volver a Los Ángeles por el bienestar de su familia. Así volvió a formar parte de otro equipo angelino campeón, el de Pau y Kobe. Volvieron a jugar tres finales seguidas pero perdieron la de 2008 ante Boston. Sin embargo, en los años 2009 y 2010 se alzaron con sendos anillos ante Orlando y Boston de nuevo. Fisher volvió a demostrar su carácter ganador y logró de nuevo jugar un papel decisivo en el anillo ganado ante los Magic. Esta vez fueron dos triples en dos momentos distintos del cuarto partido de la final: el primero sirvió para llevar el partido a la prórroga cuando ya Orlando saboreaba el triunfo; y el segundo dejaba sentenciada la victoria de los Lakers a medio minuto del final del extra time.

Tras esta última etapa de gloria en el Staples Center, Derek Fisher se ha ido apagando junto al equipo hasta llegar a ser traspasado por los Lakers a los Rockets en plena temporada del lockout (2011-2012). Sin ni siquiera jugar un minuto con Houston es cortado y acaba fichando por Oklahoma City Thunder. Ya en el ocaso de su carrera, aunque con la ilusión todavía de conseguir un sexto anillo, volvió a las finales de la NBA en 2012 pero la perdió. Tras un breve periplo por Dallas, este año afronta sus últimos partidos como profesional en Oklahoma y quién sabe si se podrá retirar con otro anillo en su dedo.

Este es un tributo a todos aquellos que han trabajado duro en la sombra por un objetivo, que han aportado todo su esfuerzo y sacrificio por una causa, que han sido pacientes y perseverantes a lo largo de su carrera creyendo siempre en que su momento iba a llegar. Este es un tributo a Derek Fisher, el hombre tranquilo, el clutch player, el Presidente del Sindicato, el novio que toda madre querría para su hija. Derek Fisher el reflexivo.

 

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DEREK FISHER, EL REFLEXIVO
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2 Comentarios

  1. Marta Gómez dice:

    Hola José Manuel, qué artículo más completo!!!. A mí que no soy muy amante del baloncesto, me ha enganchado hasta el final.
    Felicidades. Espero tu próximo artículo.

  2. Alberto dice:

    Gran repaso a la vida deportiva de Fisher. Gran jugador que ha dejado en Lakers un agujero negro que no han sido capaces de cubrir ni Blake ni Farmar ni el mismísimo Nash.

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